Ayer, en «Así va el Mercado», analizamos por qué Wall Street afronta una de las semanas más importantes del trimestre. La atención estaba puesta en la decisión de política monetaria de la Reserva Federal, la publicación de los resultados de Microsoft, Meta, Apple y Amazon, y una serie de indicadores macroeconómicos capaces de redefinir las expectativas del mercado para la segunda mitad del año.
Hoy la conversación cambia por completo.
Los titulares todavía no han entregado todas las respuestas, pero el mercado ya empieza a mostrar cómo se están posicionando los inversionistas antes de conocerlas. Ese suele ser uno de los momentos más interesantes para cualquier trader. Antes de que lleguen los comunicados oficiales, antes de que Kevin Warsh suba al atril o de que las grandes tecnológicas publiquen sus cifras, el precio comienza a reflejar las expectativas, los temores y las apuestas del dinero institucional.
Por eso, más que intentar adivinar el resultado de cada evento, esta edición de Zona de Trading con Dilan busca responder una pregunta diferente: ¿qué nos están diciendo los gráficos sobre el comportamiento del mercado antes de las grandes decisiones?
Durante las próximas jornadas confluirán varios catalizadores capaces de cambiar el sentimiento de los inversionistas en cuestión de horas. La Reserva Federal deberá confirmar si mantiene una postura restrictiva frente a una inflación que continúa mostrando resistencia. El PIB y el índice PCE ofrecerán una nueva radiografía de la economía estadounidense. Al mismo tiempo, Microsoft, Meta, Apple y Amazon deberán demostrar que las enormes inversiones realizadas en Inteligencia Artificial comienzan a traducirse en crecimiento sostenible y beneficios reales.
Todo ese contexto ya empieza a reflejarse en los principales activos financieros.
Mientras los índices estadounidenses muestran señales de cautela, el oro vuelve a despertar el interés de quienes buscan protección frente a la incertidumbre. El petróleo continúa reaccionando a las tensiones geopolíticas y Bitcoin mantiene una fase de consolidación mientras el mercado espera nuevas pistas sobre la liquidez global y el apetito por el riesgo.
Los gráficos todavía no conocen los resultados que se publicarán durante la semana.
Pero sí muestran cómo se está preparando el mercado para recibirlos.
Y esa información suele ser tan valiosa como el propio dato económico.
Una semana donde cada dato puede cambiar la narrativa
Antes de analizar cada activo, vale la pena observar el calendario que concentrará prácticamente toda la atención de Wall Street durante los próximos días.

Si la semana pasada fueron los grandes bancos quienes marcaron el inicio de la temporada de resultados, ahora el protagonismo pasa a las compañías que han liderado la renta variable estadounidense durante los últimos dos años.
Microsoft y Meta serán las primeras en presentar sus cifras, en una jornada donde el mercado buscará respuestas sobre la rentabilidad de las inversiones en Inteligencia Artificial. Un día después llegará el turno de Apple y Amazon, dos compañías cuyo desempeño servirá para evaluar tanto la fortaleza del consumo estadounidense como la evolución del negocio de servicios y computación en la nube.
Más allá de si baten o no las expectativas del consenso, Wall Street centrará su atención en las proyecciones para el resto del año. Después de meses impulsados por la narrativa de la IA, el mercado quiere comprobar si ese optimismo continúa respaldado por resultados tangibles.
Pero la temporada de beneficios no será el único catalizador.

La reunión de la Reserva Federal, el Producto Interno Bruto, el índice PCE y los datos de empleo conforman una combinación poco habitual de eventos capaces de modificar las expectativas sobre las tasas de interés en muy pocos días.
Para los traders, esto significa una cosa: la volatilidad probablemente aumentará.
Cuando los resultados corporativos y la política monetaria coinciden en la misma semana, el mercado suele reaccionar con fuerza a cualquier sorpresa, especialmente si contradice el escenario que ya estaba descontado por los inversionistas.
Por eso, antes incluso de analizar un gráfico, conviene entender que durante esta semana el precio no solo responderá a niveles técnicos. También reaccionará a titulares, declaraciones y revisiones de expectativas prácticamente en tiempo real.
Y precisamente ahí comienza el análisis técnico.
Nasdaq 100: el mercado empieza a exigir confirmaciones

Si existe un activo capaz de resumir la narrativa que ha impulsado a Wall Street durante los últimos meses, ese es el Nasdaq 100.
Las grandes compañías tecnológicas han sido las principales responsables del avance del mercado, apoyadas por la expectativa de que la Inteligencia Artificial inaugure un nuevo ciclo de crecimiento corporativo. Sin embargo, el comportamiento reciente del índice empieza a mostrar un cambio importante: el impulso ya no parece suficiente por sí solo.
El escenario técnico de Trading Central refleja un mercado que pierde fuerza mientras se aproxima a una de las semanas más exigentes del trimestre. El índice permanece por debajo del nivel pivote de 29.200 puntos, manteniendo un sesgo bajista de corto plazo. Mientras ese nivel continúe actuando como resistencia, el escenario preferente sigue apuntando hacia una extensión del movimiento correctivo con objetivos en 27.850 y posteriormente en 27.300 puntos.
Más allá de los niveles técnicos, creo que el aspecto más interesante está en el comportamiento del RSI. El indicador continúa mostrando debilidad, lo que sugiere que los compradores han perdido parte del impulso que acompañó el rally registrado durante el segundo trimestre.
Eso no significa necesariamente que el mercado vaya a iniciar una tendencia bajista de largo plazo.
Significa algo mucho más importante.
Que los inversionistas institucionales ya no están dispuestos a seguir pagando múltiplos cada vez más elevados únicamente por expectativas futuras. Ahora necesitan resultados.
Y esa diferencia cambia completamente la lectura del mercado.
Si Microsoft y Meta consiguen demostrar que las inversiones realizadas en Inteligencia Artificial comienzan a generar retornos operativos claros, el Nasdaq podría recuperar rápidamente el nivel pivote y volver a buscar la zona de 29.830 e incluso 30.760 puntos, invalidando el escenario bajista actual.
Pero si los resultados decepcionan o la Reserva Federal mantiene un tono más restrictivo del esperado, el mercado podría interpretar que las valoraciones actuales necesitan un ajuste adicional.
En otras palabras, el Nasdaq se encuentra en un punto donde el análisis técnico y los fundamentales empiezan a coincidir.
Y cuando eso ocurre, normalmente los movimientos posteriores suelen tener una mayor convicción
S&P 500: ¿El mercado sigue siendo fuerte o depende de unas pocas compañías?

Si el Nasdaq nos ayuda a entender el comportamiento del sector tecnológico, el S&P 500 ofrece una visión mucho más amplia del estado real del mercado estadounidense.
Y precisamente ahí aparece una de las preguntas que más preocupa actualmente a los gestores institucionales.
¿La subida sigue siendo saludable o está sostenida únicamente por un pequeño grupo de compañías?
Durante gran parte del último año, el extraordinario rendimiento de las grandes tecnológicas ha ocultado una realidad diferente para muchos sectores de la economía. Mientras empresas vinculadas a la Inteligencia Artificial impulsaban nuevos máximos históricos, industrias más tradicionales mostraban un comportamiento mucho más moderado.
Eso convierte al S&P 500 en uno de los mejores indicadores para medir si el optimismo continúa extendiéndose al resto del mercado o si, por el contrario, empieza a concentrarse cada vez más en unas pocas empresas.
Desde el punto de vista técnico, Trading Central mantiene una visión prudente. El índice continúa encontrando una resistencia importante alrededor de los 7.460 puntos, nivel que coincide con la pérdida de impulso observada durante las últimas sesiones.
Mientras el precio permanezca por debajo de esa zona, el escenario preferente continúa favoreciendo una extensión bajista hacia 7.235 y posteriormente 7.110 puntos. El RSI también comienza a reflejar un deterioro gradual del impulso comprador, reforzando la idea de que los participantes del mercado prefieren reducir exposición mientras esperan conocer los próximos catalizadores macroeconómicos.
Sin embargo, esta no deja de ser una semana donde las noticias pueden cambiar rápidamente la estructura técnica.
Una sorpresa positiva por parte de Microsoft, Meta, Apple o Amazon no solo impulsaría al Nasdaq. También podría devolver confianza al conjunto del mercado, permitiendo que el S&P 500 recupere los 7.460 puntos y reactive un escenario alcista con objetivos en 7.618 y posteriormente 7.800 puntos.
Por eso, más que fijarme exclusivamente en el nivel del índice, durante esta semana prestaré especial atención a la amplitud del movimiento.
Si una subida vuelve a depender únicamente de las grandes tecnológicas, probablemente estaremos viendo un mercado más frágil de lo que aparentan los índices. En cambio, si sectores como industria, salud, consumo o financiero comienzan a acompañar el avance, la tendencia ganará mucha más solidez.
Para mí, esa será una de las señales más importantes de toda la semana.
Oro: el refugio vuelve a llamar la atención

Cuando los inversionistas dudan del crecimiento económico o de la estabilidad de los mercados, normalmente existe un activo que vuelve a ocupar el centro de la conversación: el oro.
Durante los últimos meses, el metal precioso ha convivido con dos fuerzas completamente opuestas. Por un lado, la fortaleza del dólar y los elevados rendimientos de los bonos han limitado parte de su potencial alcista. Por otro, la incertidumbre geopolítica y la demanda constante de los bancos centrales han evitado correcciones mucho más profundas.
Ahora, el mercado vuelve a situarse frente a una nueva prueba.
La reunión de la Reserva Federal podría modificar las expectativas sobre los tipos de interés para el resto del año, y eso convierte al oro en uno de los activos más sensibles de toda la semana.
Desde el punto de vista técnico, Trading Central mantiene un sesgo bajista mientras el precio permanezca por debajo del pivote situado en 4.052 dólares. Bajo ese escenario, los siguientes niveles de referencia se encuentran en 3.982 y posteriormente en 3.965 dólares, zonas donde podría aparecer nuevamente interés comprador.
El comentario técnico resulta especialmente interesante porque señala que el precio está probando una zona crítica que podría convertirse en la última oportunidad para un rebote antes de extender el movimiento bajista. En otras palabras, el mercado se encuentra en un punto donde cualquier cambio en el discurso de la Reserva Federal podría alterar rápidamente el comportamiento del metal.
Si Kevin Warsh adopta un tono más flexible o los datos macroeconómicos muestran una desaceleración superior a la esperada, el mercado podría volver a incrementar las apuestas sobre futuros recortes de tasas. Ese escenario reduciría la presión sobre los rendimientos de los bonos y devolvería atractivo al oro como activo refugio.
Por el contrario, si la inflación continúa mostrando resistencia y la Fed mantiene un mensaje claramente restrictivo, el fortalecimiento del dólar podría seguir limitando la recuperación del metal precioso.
Más allá del resultado inmediato, el oro continúa siendo uno de los mejores indicadores del nivel de preocupación que existe entre los grandes inversionistas.
Cuando el dinero institucional aumenta su exposición al oro, normalmente no está buscando rentabilidad inmediata.
Está buscando protección.
Y esa diferencia suele decir mucho sobre el sentimiento real del mercado
Petróleo WTI: la inflación podría volver a depender del precio del crudo

Mientras gran parte del mercado concentra su atención en la Inteligencia Artificial, la Reserva Federal o los resultados empresariales, existe un activo que continúa teniendo la capacidad de alterar por completo el panorama macroeconómico: el petróleo.
Durante las últimas semanas, el WTI ha permanecido relativamente estable. Sin embargo, esa aparente tranquilidad esconde un equilibrio bastante frágil. Por un lado, la OPEP+ mantiene una política de oferta disciplinada que limita una caída más profunda de los precios. Por otro, las tensiones geopolíticas en Oriente Medio siguen representando un riesgo latente para el suministro mundial de crudo.
Ese contexto explica por qué el mercado sigue observando cada movimiento del petróleo con tanta atención.
No se trata únicamente del comportamiento de una materia prima. Se trata de uno de los principales componentes de la inflación global. Si el precio del crudo vuelve a acelerarse, el trabajo que han realizado los bancos centrales durante los últimos dos años podría complicarse nuevamente.
Desde la perspectiva técnica, Trading Central mantiene un escenario bajista de corto plazo mientras el precio permanezca por debajo del pivote ubicado en 81,10 dólares por barril. Bajo este escenario, los primeros objetivos se sitúan en 80,30 y posteriormente en 79,60 dólares, niveles donde podría aparecer nuevamente interés comprador.
Sin embargo, este es uno de esos activos donde el análisis técnico no puede interpretarse de forma aislada.
Una noticia relacionada con la producción de la OPEP+, un aumento inesperado en los inventarios estadounidenses o una escalada del conflicto en Oriente Medio pueden invalidar rápidamente cualquier estructura gráfica.
Por eso, más que anticipar un movimiento, considero que el petróleo debe observarse como un indicador adelantado del riesgo inflacionario.
Si el mercado empieza a descontar un nuevo repunte del crudo, probablemente veremos también una reacción inmediata en los bonos, el dólar e incluso en las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal.
En otras palabras, el petróleo no solo mueve al sector energético.
Puede terminar moviendo a todo Wall Street.
Bitcoin: el mercado cripto también espera una respuesta de la Reserva Federal

Durante mucho tiempo, Bitcoin fue considerado un activo completamente independiente del resto de los mercados financieros.
Hoy esa idea resulta cada vez menos precisa.
La llegada de los ETF Spot, la participación creciente de inversionistas institucionales y la entrada de grandes gestores de activos han cambiado significativamente la forma en la que el mercado interpreta el comportamiento de la principal criptomoneda del mundo.
Actualmente, Bitcoin mantiene una correlación mucho más estrecha con los activos de riesgo, especialmente con el Nasdaq. Cuando aumenta el apetito por el crecimiento y la liquidez, Bitcoin suele beneficiarse. Cuando el mercado reduce exposición al riesgo, la presión también termina reflejándose en el ecosistema cripto.
Eso convierte a esta semana en un momento especialmente relevante para el activo.
La decisión de la Reserva Federal, la evolución del dólar y los resultados de las grandes tecnológicas podrían convertirse en el catalizador que el mercado necesita para abandonar la fase de consolidación que ha predominado durante las últimas sesiones.
Desde el punto de vista técnico, Trading Central mantiene un escenario neutral mientras el precio permanezca alrededor del pivote de 117.450 dólares. El comportamiento del RSI refleja un mercado sin un impulso claramente dominante, algo coherente con la espera que muestran actualmente los inversionistas antes de los grandes eventos macroeconómicos.
Una recuperación sostenida por encima de las zonas de resistencia abriría la puerta a un nuevo tramo alcista, mientras que una pérdida de los soportes principales aumentaría el riesgo de una corrección más profunda.
Sin embargo, los gráficos cuentan solo una parte de la historia.
Los datos de posicionamiento institucional muestran un panorama mucho más interesante.
Bitcoin en números

Uno de los aspectos más llamativos de las últimas jornadas ha sido el comportamiento de los ETF Spot de Bitcoin.
A pesar de la elevada incertidumbre macroeconómica, los fondos continúan registrando entradas netas positivas, reflejando que el dinero institucional mantiene interés por el activo incluso en una semana cargada de eventos de alto impacto.
Esto resulta especialmente relevante porque reduce parte de la presión vendedora estructural y demuestra que la demanda ya no depende exclusivamente del inversor minorista.
Cuando las entradas hacia los ETF permanecen estables, el mercado suele interpretar que los grandes participantes siguen construyendo posiciones con una visión de mediano y largo plazo.
Ese comportamiento contrasta con otros ciclos del pasado, donde Bitcoin dependía casi exclusivamente del apetito especulativo.
Hoy el mercado es diferente.
Y los flujos institucionales empiezan a tener un peso mucho mayor en la formación del precio.

Otro dato que merece atención es el Crypto Fear & Greed Index, que actualmente se sitúa en 26 puntos, dentro de la zona de Greed.
A primera vista podría interpretarse como una señal claramente positiva.
Sin embargo, la experiencia demuestra que los niveles elevados de optimismo también invitan a ser prudentes.
Cuando el sentimiento alcanza extremos de codicia, el mercado suele volverse mucho más sensible a cualquier noticia negativa o decepción macroeconómica.
Eso no significa que Bitcoin deba caer.
Significa que las expectativas son altas.
Y cuando las expectativas son altas, el margen para sorprender positivamente es cada vez menor.
Por esa razón, durante esta semana prestaré mucha más atención a la reacción del precio frente a las noticias que a las noticias en sí.
Si Bitcoin consigue mantenerse firme incluso después de una Reserva Federal restrictiva o de unos resultados empresariales inferiores a lo esperado, sería una señal de fortaleza muy difícil de ignorar.
Porque, al igual que ocurre con el Nasdaq, los grandes movimientos comienzan mucho antes de que aparezcan los titulares.
¿Qué nos dicen la volatilidad y los bonos?
Muchas veces los traders concentran toda su atención en el precio de los índices, las acciones o las materias primas. Sin embargo, los mercados financieros suelen dejar pistas mucho antes en otros activos que, aunque reciben menos atención, permiten entender mejor cómo se está posicionando el dinero institucional.
Dos de ellos son el VIX, conocido como el índice del miedo, y la curva de rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.
Aunque no generan tantos titulares como el Nasdaq o Bitcoin, ambos funcionan como un termómetro del apetito por el riesgo y ayudan a interpretar si el mercado realmente confía en el escenario que está descontando.
El VIX todavía transmite calma… pero esa calma podría durar poco

El VIX continúa cotizando en niveles relativamente bajos, reflejando que, por ahora, los inversionistas no esperan movimientos extremos en el corto plazo.
A simple vista, esta lectura podría interpretarse como una señal positiva. Un VIX contenido suele asociarse con mercados ordenados, liquidez suficiente y confianza por parte de los participantes.
Sin embargo, el contexto actual invita a ser un poco más prudentes.
Los niveles reducidos de volatilidad coinciden con una semana en la que se concentran algunos de los eventos más importantes del trimestre: la decisión de la Reserva Federal, los resultados de las principales tecnológicas y la publicación de indicadores macroeconómicos capaces de modificar las expectativas sobre la economía estadounidense.
Históricamente, cuando el mercado llega a semanas de este tipo con una volatilidad implícita relativamente baja, cualquier sorpresa tiene capacidad para provocar movimientos mucho más agresivos de lo habitual.
No significa que vaya a ocurrir.
Significa que el margen para equivocarse es mucho menor.
Por esa razón, durante los próximos días observaré el comportamiento del VIX incluso antes que algunos índices bursátiles. Un incremento repentino de la volatilidad podría ser la primera señal de que los participantes institucionales comienzan a cubrir posiciones antes de que aparezcan movimientos más amplios en Wall Street.
La curva de rendimientos sigue enviando un mensaje claro

Otro indicador que merece especial atención es la curva de rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.
En las últimas sesiones, los rendimientos continúan reflejando un mercado que todavía descuenta una política monetaria restrictiva durante un periodo prolongado. Aunque algunos inversionistas esperan recortes de tasas más adelante, la realidad es que los bonos siguen mostrando cautela frente a la evolución de la inflación y al crecimiento económico.
Esta lectura resulta especialmente relevante porque el mercado de renta fija suele reaccionar antes que la renta variable.
Cuando los rendimientos aumentan, el coste del dinero también lo hace. Eso reduce el atractivo relativo de muchos activos de riesgo, especialmente aquellos cuyas valoraciones dependen de expectativas de crecimiento futuras, como ocurre con buena parte del sector tecnológico.
Por el contrario, si durante las próximas semanas comenzamos a observar una relajación sostenida en los rendimientos, el mercado podría interpretar que la Reserva Federal dispone de un mayor margen para flexibilizar su política monetaria.
Ese cambio beneficiaría especialmente a activos como el Nasdaq y Bitcoin.
Por eso, más allá de observar únicamente el comportamiento de las acciones, considero que seguir la evolución de la curva de rendimientos ofrece una ventaja importante para comprender el contexto general del mercado.
El radar de la semana
Más que intentar anticipar cada movimiento del mercado, durante los próximos días estaré siguiendo una serie de eventos que podrían cambiar rápidamente el sentimiento de los inversionistas.
Reserva Federal
No espero cambios en las tasas de interés. Sin embargo, el verdadero foco estará en el mensaje de Kevin Warsh. Cualquier modificación en el tono del comunicado podría alterar las expectativas sobre futuros recortes y generar movimientos relevantes en prácticamente todos los activos.
Microsoft y Meta
Serán las primeras grandes compañías tecnológicas en demostrar si las inversiones realizadas en Inteligencia Artificial comienzan a traducirse en crecimiento rentable. Más allá de los beneficios obtenidos durante el trimestre, prestaré especial atención a sus perspectivas para la segunda mitad del año.
Apple y Amazon
Apple servirá como un termómetro del consumo global y de la adopción inicial de Apple Intelligence. En el caso de Amazon, el mercado buscará señales sobre el crecimiento de AWS y el comportamiento del consumidor estadounidense.
PIB y PCE
Estos dos indicadores terminarán de completar la fotografía macroeconómica de la semana. Un crecimiento superior al esperado junto con una inflación persistente podría reforzar el escenario de tasas elevadas durante más tiempo.
Bitcoin
Más allá del precio, seguiré de cerca el comportamiento de los ETF Spot y la reacción del mercado ante la decisión de la Reserva Federal. Si el flujo institucional continúa siendo positivo incluso en un entorno de incertidumbre, Bitcoin podría seguir consolidando su papel dentro de las carteras institucionales.
Mi lectura
Cada semana intento recordar una idea que considero fundamental para cualquier trader: el mercado no se mueve únicamente por los datos; se mueve por la diferencia entre lo que esperaba y lo que finalmente ocurre.
Y esa diferencia es precisamente la que convierte a esta semana en una de las más importantes del trimestre.
Durante los últimos meses, Wall Street ha construido una narrativa basada en tres pilares: la fortaleza de la economía estadounidense, la expectativa de futuros recortes de tasas y la promesa de que la Inteligencia Artificial impulsará una nueva etapa de crecimiento para las grandes compañías tecnológicas.
Ahora llega el momento de comprobar si esa narrativa continúa teniendo fundamentos sólidos.
Los resultados de Microsoft, Meta, Apple y Amazon pondrán a prueba las expectativas sobre la IA. La Reserva Federal mostrará hasta qué punto considera controlada la inflación. Los datos de PIB y PCE ayudarán a confirmar si la economía mantiene el equilibrio entre crecimiento y estabilidad de precios. Mientras tanto, activos como el oro, el petróleo y Bitcoin seguirán ofreciendo pistas sobre cómo se está posicionando el dinero institucional frente a un entorno que todavía presenta importantes focos de incertidumbre.
Por eso, durante los próximos días no intentaré adivinar cuál será el siguiente gran movimiento del mercado.
Prefiero observar algo mucho más revelador.
Cómo reaccionan los compradores y los vendedores cuando finalmente llegan las noticias.
Porque, al final, los titulares duran unas horas.
Pero las decisiones que toman los grandes inversionistas quedan reflejadas durante mucho más tiempo en los gráficos.
Zona de Trading con Dilan · Julio 2026
Análisis con fines exclusivamente educativos e informativos. Este contenido no constituye una recomendación de inversión ni asesoramiento financiero.