Durante las últimas semanas hemos hablado constantemente de la Inteligencia Artificial, de las expectativas sobre la Reserva Federal y del optimismo que ha llevado a Wall Street a mantenerse cerca de máximos históricos. Sin embargo, esta semana el mercado ha entrado en una fase completamente distinta. La temporada de resultados corporativos ya está en marcha y, con ella, llega el momento en el que las empresas deben demostrar si todo el entusiasmo que despertaron durante los últimos meses realmente tiene un respaldo en sus estados financieros.
Los primeros balances de la gran banca estadounidense dejaron un mensaje relativamente tranquilizador. JPMorgan Chase, Goldman Sachs y Bank of America superaron las expectativas del mercado y confirmaron que la economía estadounidense continúa mostrando una notable resiliencia. No obstante, también dejaron una advertencia importante: el consumidor sigue siendo fuerte, pero cada vez es más selectivo; las empresas continúan invirtiendo, aunque ahora analizan con mayor cuidado dónde destinan su capital; y los inversionistas institucionales ya no están dispuestos a premiar cualquier historia relacionada con la Inteligencia Artificial sin exigir resultados concretos.
Ese cambio de mentalidad también empieza a reflejarse en los gráficos. Durante buena parte del primer semestre bastaba con una noticia positiva para impulsar al alza a las grandes tecnológicas. Hoy la situación es diferente. Los gestores de fondos están evaluando qué compañías realmente están convirtiendo sus multimillonarias inversiones en crecimiento rentable y cuáles siguen dependiendo únicamente de expectativas futuras. Por eso, esta semana, los niveles técnicos cobran todavía más importancia: pueden convertirse en el punto donde una sorpresa positiva impulse nuevos máximos o donde una decepción desencadene una toma de beneficios mucho más profunda.
Antes de analizar los principales activos, vale la pena revisar el calendario de resultados que dominará la semana. Alphabet, Tesla, IBM, Intel, Texas Instruments, American Express y otras compañías de gran peso publicarán sus cifras durante los próximos días. Cada uno de estos reportes tiene el potencial de generar movimientos importantes en los índices estadounidenses y, por tanto, de confirmar o invalidar los escenarios técnicos que veremos a continuación.

El Nasdaq llega a su semana más importante del trimestre
Si existe un índice que resume el optimismo alrededor de la Inteligencia Artificial, ese es el Nasdaq. Durante los últimos meses fue el gran beneficiado del entusiasmo por los avances tecnológicos, el crecimiento del negocio de la nube y las enormes inversiones anunciadas por compañías como Microsoft, NVIDIA, Amazon, Meta y Alphabet. Sin embargo, esa narrativa empieza a entrar en una fase mucho más exigente.
Wall Street ya no quiere escuchar cuánto dinero planean invertir las empresas en nuevos centros de datos o infraestructura para IA. Ahora quiere comprobar cuánto dinero está empezando a generar esa inversión. Ese cambio de enfoque explica por qué los próximos resultados de Alphabet, Tesla e IBM podrían convertirse en el principal catalizador del índice durante esta semana.
Desde el punto de vista técnico, Trading Central identifica un escenario de consolidación mientras el Nasdaq permanezca por debajo del nivel pivote de 29.830 puntos. Mientras el precio no recupere esa zona, el escenario preferente continúa favoreciendo posiciones bajistas con objetivos técnicos en 28.200 y posteriormente 27.300 puntos. El escenario alternativo solo volvería a ser claramente alcista si el índice consigue superar con decisión los 29.830 puntos, lo que abriría la puerta hacia 30.760 y posteriormente 31.600 puntos.

Lo interesante de este escenario es que coincide con el momento fundamental que atraviesa el mercado. Durante los últimos días hemos visto cómo algunas compañías relacionadas con los semiconductores comenzaron a mostrar signos de mayor volatilidad. TSMC, por ejemplo, presentó unos resultados récord y elevó significativamente su previsión de gasto en capital para 2026, pero el mercado reaccionó con cautela ante el fuerte incremento de los costes asociados al desarrollo de infraestructura para Inteligencia Artificial. Ese comportamiento refleja un cambio importante en la mentalidad de los inversionistas: ya no basta con crecer, también es necesario demostrar que ese crecimiento será rentable.
Por esa razón, considero que el Nasdaq será el activo más sensible a la publicación de resultados durante los próximos días. Si Alphabet y Tesla consiguen sorprender positivamente con sus ingresos, márgenes y perspectivas para el segundo semestre, el índice podría recuperar rápidamente el pivote técnico y reactivar el escenario alcista. En cambio, cualquier decepción en las previsiones o señales de que el retorno de las inversiones en IA está tardando más de lo esperado podría acelerar las ventas y llevar al índice hacia los objetivos bajistas planteados por Trading Central.
En otras palabras, el gráfico y el contexto fundamental están contando exactamente la misma historia: el mercado sigue siendo optimista, pero ya no concede el beneficio de la duda con la misma facilidad que hace apenas unos meses.
El S&P 500 continúa mostrando una estructura mucho más equilibrada
Mientras el Nasdaq depende en gran medida del comportamiento de las grandes tecnológicas, el S&P 500 ofrece una fotografía mucho más amplia de la economía estadounidense. La presencia de bancos, empresas industriales, compañías energéticas, consumo y salud convierte a este índice en un mejor reflejo del comportamiento general del mercado.
Precisamente por eso su estructura técnica continúa siendo más sólida. Los buenos resultados publicados por JPMorgan, Goldman Sachs y Bank of America han ayudado a sostener el sentimiento positivo, mientras que la rotación de capital hacia sectores financieros y defensivos ha compensado parcialmente la volatilidad observada en algunos nombres tecnológicos.
Trading Central mantiene un escenario constructivo siempre que el índice permanezca por encima de los 7.400 puntos, nivel que actúa como pivote principal. Bajo este escenario, el análisis técnico proyecta objetivos en 7.618 y posteriormente 7.800 puntos. En caso de perder ese soporte, el escenario alternativo contempla una corrección hacia 7.235 y 7.110 puntos, lo que indicaría un deterioro mucho más evidente del sentimiento del mercado.

Más allá del análisis técnico, el S&P 500 también refleja un cambio interesante en el posicionamiento institucional. Durante las últimas semanas los grandes gestores de activos han reducido parcialmente su exposición a compañías de crecimiento muy exigentes en valoración y han comenzado a incrementar posiciones en sectores considerados de mayor calidad, como entidades financieras, servicios públicos y compañías con balances más sólidos. No se trata de una salida masiva del mercado, sino de una rotación que busca reducir riesgos mientras la temporada de resultados confirma qué empresas realmente justifican las valoraciones alcanzadas durante el rally tecnológico.
Este comportamiento también explica por qué el índice continúa mostrando una estructura relativamente saludable. Aunque la volatilidad aumente tras los resultados de las grandes tecnológicas, el respaldo de otros sectores podría limitar la profundidad de cualquier corrección y mantener la tendencia principal intacta mientras el soporte de los 7.400 puntos continúe respetándose.
El oro vuelve a convertirse en el termómetro del miedo… pero el mercado aún no está convencido
Mientras las acciones centran toda la atención gracias a la temporada de resultados, el oro continúa enviando un mensaje muy diferente. Históricamente, el metal precioso ha funcionado como uno de los principales activos refugio cuando aumenta la incertidumbre económica o geopolítica. Sin embargo, durante las últimas semanas su comportamiento ha sido mucho más contenido de lo que muchos inversionistas esperaban.
La razón es sencilla. Aunque las tensiones geopolíticas en Oriente Medio siguen presentes y los bancos centrales mantienen una fuerte demanda de oro como activo de reserva, el mercado continúa enfrentándose a dos obstáculos importantes: un dólar estadounidense fuerte y unos rendimientos elevados de los bonos del Tesoro. Ambos factores incrementan el coste de oportunidad de mantener un activo que no genera rentabilidad, limitando así el potencial alcista del metal.
Desde la perspectiva técnica, Trading Central mantiene un escenario de consolidación con sesgo bajista mientras el precio permanezca por debajo del pivote ubicado en 4.375 dólares por onza. Bajo este escenario, el análisis contempla una posible extensión hacia 4.290 y posteriormente 4.240 dólares, siempre que continúe la presión ejercida por un dólar fuerte y una Reserva Federal que mantiene un discurso restrictivo. El escenario alternativo solo recuperaría un sesgo claramente alcista si el oro logra superar el pivote y consolidarse por encima de esa zona, habilitando un movimiento hacia 4.450 y posteriormente 4.520 dólares.

Más allá de los niveles técnicos, el oro también servirá como un excelente indicador del sentimiento del mercado durante esta semana. Si los resultados de las grandes tecnológicas decepcionan o aparece algún evento geopolítico inesperado, es probable que parte del capital institucional busque refugio nuevamente en el metal precioso. En cambio, si Alphabet, Tesla e Intel presentan cifras sólidas y mantienen unas perspectivas optimistas para el resto del año, el flujo de dinero podría seguir favoreciendo la renta variable y mantener al oro bajo presión.
En otras palabras, el oro no solo dependerá de su propio gráfico. También reaccionará a la confianza que el mercado mantenga sobre el crecimiento económico y la capacidad de las empresas para justificar las elevadas valoraciones alcanzadas durante los últimos meses.
El petróleo continúa siendo el riesgo silencioso que Wall Street no puede ignorar
Mientras buena parte de los inversionistas centra su atención en los resultados corporativos, existe otro activo que continúa influyendo de manera decisiva sobre las expectativas de inflación: el petróleo. Aunque en muchas ocasiones pasa desapercibido frente al protagonismo de las acciones tecnológicas, su comportamiento sigue siendo uno de los principales factores que observan la Reserva Federal y los grandes gestores de fondos.
Actualmente, el mercado del crudo continúa respaldado por dos elementos fundamentales. Por un lado, la disciplina de producción mantenida por la OPEP+ sigue limitando la oferta disponible. Por otro, las tensiones geopolíticas en Oriente Medio mantienen una prima de riesgo que dificulta cualquier caída significativa en los precios. A esto se suma que los inventarios de petróleo en Estados Unidos permanecen relativamente ajustados, reforzando el escenario de un mercado donde la oferta continúa siendo un factor sensible.
Trading Central mantiene un escenario alcista mientras el WTI conserve el pivote de 81,50 dólares por barril. Bajo este escenario, el análisis proyecta objetivos en 83,90 y posteriormente 85,30 dólares, niveles que podrían alcanzarse si los próximos datos de inventarios vuelven a mostrar restricciones en la oferta o si aumentan nuevamente las tensiones geopolíticas. El escenario alternativo contempla una corrección hacia 79,80 y 78,50 dólares en caso de que el precio pierda el pivote y aparezcan señales de una desaceleración económica más pronunciada.

Para los mercados financieros, este comportamiento tiene implicaciones que van mucho más allá del sector energético. Un petróleo persistentemente elevado dificulta el proceso de desaceleración de la inflación, aumenta los costes para las empresas y reduce el margen de maniobra de la Reserva Federal para comenzar un ciclo de recortes de tasas. Por eso, aunque esta semana el foco principal esté puesto en Alphabet, Tesla o Intel, el comportamiento del crudo seguirá siendo una variable crítica para entender el sentimiento del mercado durante la segunda mitad del año.
La Reserva Federal observa en silencio, pero sigue marcando las reglas del juego
La temporada de resultados ha desplazado temporalmente la atención de los inversionistas hacia las empresas, pero sería un error pensar que la Reserva Federal ha dejado de ser relevante. En realidad, el banco central continúa definiendo el entorno en el que operan todos los activos financieros.
Actualmente, el mercado asigna una elevada probabilidad a que la Fed mantenga las tasas sin cambios en su próxima reunión, una expectativa que ha ganado fuerza tras los últimos datos de inflación. Sin embargo, el mensaje sigue siendo el mismo: los tipos de interés podrían permanecer elevados durante más tiempo del previsto si la inflación vuelve a mostrar resistencia.
Ese escenario explica por qué los rendimientos del Treasury a 10 años siguen moviéndose en niveles elevados y por qué el dólar mantiene una fortaleza considerable frente a la mayoría de las principales divisas. Mientras esa situación no cambie, los activos de crecimiento continuarán enfrentándose a un entorno mucho más exigente que el vivido durante la última década.
Precisamente por eso, considero que durante los próximos días no bastará con seguir los resultados empresariales. También será fundamental observar cómo reaccionan los bonos y el dólar después de cada dato económico y de cada publicación de resultados. Muchas veces, la verdadera lectura del mercado aparece primero en la renta fija y solo después se traslada a las acciones.
¿Qué estoy vigilando personalmente?
Durante los próximos días estaré siguiendo muy de cerca cinco variables que, en mi opinión, pueden definir el comportamiento del mercado durante el resto de la semana.
La primera será la reacción del Nasdaq sobre su nivel pivote. Si los resultados de Alphabet y Tesla consiguen impulsar al índice por encima de esa zona, podríamos asistir a una reactivación del impulso alcista. En cambio, una pérdida de soportes acompañada de unos resultados decepcionantes reforzaría el escenario correctivo planteado por Trading Central.
La segunda variable será el comportamiento del S&P 500. Mientras el índice conserve sus principales soportes, la estructura general del mercado continuará siendo positiva, incluso aunque algunos sectores específicos experimenten una mayor volatilidad.
También seguiré muy de cerca la evolución del oro. Un movimiento alcista acompañado de un fortalecimiento de la demanda por activos refugio podría indicar que el mercado comienza a incrementar su preocupación por el crecimiento económico o por nuevos riesgos geopolíticos.
En el caso del petróleo, prestaré especial atención a los datos de inventarios y a cualquier noticia procedente de Oriente Medio. Ambos factores podrían convertirse en el detonante de nuevos movimientos sobre el precio del crudo y modificar las expectativas de inflación para los próximos meses.
Finalmente, observaré la reacción del Treasury a 10 años y del dólar estadounidense. En muchas ocasiones estos dos activos ofrecen una lectura mucho más clara del sentimiento institucional que los propios índices bursátiles.
La clave no está en adivinar el próximo movimiento. Está en entender quién está moviendo el mercado.
Si algo nos está enseñando esta temporada de resultados es que Wall Street ha entrado en una etapa mucho más exigente. Durante los últimos dos años bastaba con anunciar inversiones relacionadas con Inteligencia Artificial para captar la atención del mercado. Hoy esa narrativa ya no es suficiente. Los inversionistas institucionales quieren comprobar que todo ese gasto comienza a traducirse en crecimiento rentable, mayores ingresos y beneficios sostenibles.
Esa transición también se refleja en los gráficos. Los escenarios técnicos que hoy plantea Trading Central no solo muestran niveles de soporte o resistencia; representan los puntos donde el mercado decidirá si mantiene la confianza en las grandes compañías o si comienza a replantearse las valoraciones alcanzadas durante el rally tecnológico.
Como trader, creo que esta es una de las semanas donde más valor tiene la paciencia. La volatilidad generada por los resultados corporativos puede ofrecer excelentes oportunidades, pero también incrementar considerablemente el riesgo para quienes operan impulsivamente. Esperar confirmaciones, respetar los niveles técnicos y entender el contexto macroeconómico seguirá siendo, en mi opinión, una ventaja mucho más importante que intentar anticipar cada movimiento del mercado.
Al final, los gráficos muestran dónde está el precio. Pero comprender la historia que hay detrás de esos niveles sigue siendo lo que realmente marca la diferencia entre reaccionar al mercado y entenderlo.
Zona de Trading con Dilan · Julio 2026
Análisis con fines exclusivamente educativos e informativos. Este contenido no constituye una recomendación de inversión ni asesoramiento financiero.